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Todos los textos guardan derecho de autor;
Cualquier relacion con la realidad es pura coincidencia; los textos no son dedicados a nadie, y no soy la protagonista de ninguno (o casi ninguno).


Nada de lo que leas acá, es verdad.
Delirá.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Dueño de mi

Bien, seamos sinceros, 'te quiero' no se le dice a cualquiera. Me lo enseñaste vos, hace ya algún tiempo. Pense que era válido no solo para mi, sino para todos (te incluyo). Ahora creo que vos eras la excepción. Siempre sos una excepción a tus reproches y a tus excusas. Debe ser solo porque sos vos, como si fueras del más allá, o algún ser extraño liberado del mal. Sí, como no.
Me enseñaste que a veces es bueno escuchar la mentira, cerrar los ojos y dejarte llevar. Pero siempre hubo un problema, cada vez que los abria, me estampaba contra una pared. Y dolia, mucho, muchisimo. Así que tus mentiras, me hacían bien por un rato. Era como si me llevaras a volar, pero al abrir los ojos, me soltaras. Me veía cayendo al vacío. Pero claro, la culpable era yo. Porque ¡ para qué abria los ojos !. ¿Para no ser una estúpida, y vivir en tus mentiras por una eternidad? Sería una buena respuesta. Pero no, en vez de eso, yo pedía perdon.
Volvamos a lo anterior, 'te quiero' no se le dice a cualquiera. Y yo medía casi con regla a quien regalarle un 'te quiero' y a quién no. Casi que al final, vos elegías las personas a quienes debía decirselo. Ah, y por supuesto que el circulo eran solo figuras femeninas. Pero yo lo entendía, vos me explicabas 'a un hombre no se le puede decir Te Quiero, a menos que sea tu novio, sino andá a saber que se piensa'. Que hijo de remil puta que eras. Y vos ibas por la vida, diciendo 'te quiero'. Y no solo a mí, no ovbio, que aburrido. El circulo de personas que recibian tus Te quiero, también era de mujeres 'Como el tuyo!', te justificabas.
Que dificil era complacerte, y ver que yo no era única en tu vida. A veces me resultaban divertidas tus mentiras, al menos sonreía un poco. Aunque fuese una vez al mes. Controlabas mi vida, y te me reias por detrás. Yo me daba cuenta, pero me convencías cada vez que hacías algo mal. Era triste, sí. Pero aprendí.
Hoy, mi vida es mia.
Mi corazón es mío.
No comparto.
No confio.
Soy feliz.

Principio, tu final. Y es tu drama nunca intentar.